A lo largo de las últimas semanas hemos conocido, gracias a un artículo publicado en El Mundo Magazine el pasado 8 de abril, qué alimentos nos recomienda la doctora Pilar Riobó para mantener una buena calidad de vida pasados los 40 años, y “retrasar los achaques que hombres y mujeres comienzan a padecer” a partir de ese momento.
Nosotros nos hemos centrado en aquellos productos que se asocian con nuestra actividad como cooperativa hortofrutícola: el tomate, indicado para proteger la próstata, las naranjas para prevenir infecciones, el ajo para proteger el sistema digestivo, el vino para proteger el corazón y hoy hablaremos de uno de los productos “rey” en la prevención de la oxidación del organismo: el aceite de oliva.
El aceite de oliva contiene una grasa monoinsaturada llamada ácido oléico. Se cree que este ácido podría incidir directamente -siempre dentro de una dieta mediterránea- en la reducción de la enfermedad cardíaca. Además, “aumenta el nivel de antioxidantes, que ayudan a prevenir el envejecimiento”.
El doctor Francisco Pérez Jiménez, Catedrático de Medicina Interna de la Universidad de Córdoba, es un firme defensor de las bondades del aceite de oliva. Durante el II Congreso Internacional sobre Aceite de Oliva y Salud celebrado en 2008, afirmó que “el aceite de oliva retrasa la aparición de enfermedades crónicas y aumenta la calidad de vida en la vejez por su riqueza en grasa monoinsaturada, en antioxidantes y micronutrientes”. Añadió que esta riqueza en antioxidantes y micronutrientes es “una característica específica de los aceites virgen y virgen extra”, debido a que éstos no han de ser refinados para su consumo, a diferencia del resto de aceites.
Eso sí, según indica la doctora Riobó, hay que moderar su consumo debido a su alto aporte de calorías (90 calorías por cada 100 gramos, aprox.) especialmente aquellas personas que deban vigilar su peso.
Desde finales de 2011, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria permite que el aceite de oliva puede venderse etiquetado como producto “beneficioso para la salud”, anteponiendo así su efecto beneficioso a su aporte calórico.