26-04-2012.- En esta tercera entrada, os presentamos otro de los productos aconsejados por la doctora Riobó para ayudarnos a cuidar nuestra salud a partir de los 40. En esta ocasión, el ajo, que es una hortaliza que destaca por ser rica en aceites esenciales sulfurados, -compuetos químicos biosintetizados por las plantas con grandes virtudes curativas-. Es un alimento beneficioso para prevenir ciertos problemas cardiovasculares y otras enfermedades una vez alcanzada la mediana edad.
Los beneficios del ajo, se atribuyen principalmente a la presencia de la alicina, molécula responsable de su característico olor, que es útil para reducir el llamado “colesterol malo”, el cual tiende a aumentar con la edad. A través de varios estudios se ha demostrado que el ajo cumple una funcion protectora sobre el desarrollo de algunos tipos de cáncer, como los de estómago, colon y recto.
Aparte de la propia función preventiva en nuestra salud, es un alimento rico en vitaminas A,B y C, sales minerales como potasio, fósforo y calcio,y es pobre en azúcar y grasa. Por si esto fuera poco, sólo contiene 41 calorias por cada 100 gr.
Si a pesar de todos estos beneficios para la salud es su penetrante olor lo que te lleva a no consumirlo, no debes preocuparte, existen alternativas para mitigar este problema.
Según blogdefarmacia.com, el zumo de limón es un excelente aliado para eliminar el olor tanto en las manos como en la boca. Otros alimentos que te ayudarán son el yogur, que reduce los gases dentro de tu boca, o el té verde, que reduce la cantidad de sulfuro de hidrógeno en nuestro organismo. Un remedio popular muy conocido son las hojas de perejíl, que al ser masticadas liberan gran cantidad de clorofila, compuesto quimico que elimina toxinas. También existen en el mercado enjuagues bucales a base de esencias naturales (de menta o limón) que eliminarán los compuestos de azufre en tu boca.
Asi que ya sabéis, para disfrutar de esta hortaliza medicinal, de su intenso aroma y sus beneficios, es recomendable tenerlo siempre en tu cocina y consumir entre uno y tres dientes al día.